lunes, 5 de abril de 2010

Días 17, 18, 19, 20, 21 y 22


El día 17 ( Miércoles 31 de Marzo 2010) lo pasamos en el camping. Lavamos ropa, descansamos, lectura, escritura y poca cosa que mencionar. Es un día de autentico descanso. Lo único reseñable es que hemos ido al supermercado para comprar comida para estos días festivos en los que presumimos estarán cerrada la mayoría de las tiendas.

Día 18 de viaje.
Ya es jueves santo y según lo convenido nos mudamos del camping al apartamento en el centro del pueblo.
Hoy llegan las chicas desde Madrid. 
Ya tengo ganas de verla. Ella es lo único que realmente echo en  falta. Me adapto al jabón lagarto, a la falta de duchas, de comidas exóticas, a no llevar peine, al dolor de culo, al cansancio en las piernas... pero a su ausencia no me consigo adaptar, ni tampoco quiero. La echo de menos y eso quiere decir algo bueno y bonito.

Llegan sobre las 13 horas. Abrazos, besos y mucha alegría. Comemos en el apartamento y nos vamos un rato a la playa. 

Luego a casa a cenar y a arreglarnos para dar un paseo por el abarrotado pueblo y a dormir.


El resto de los días que han pasado aquí han sido mas o menos parecidos. Han sido los típicos días de vacaciones playeras. Levantarse tarde, paseo marítimo, puestos de hippies, cervecitas, tapitas, copitas, comidas en casa, cenas, playa... En definitiva han sido dias muy agradables.
Conil estaba muy ambientado. Mucha gente arriba y abajo dando mucha vida a sus calles. Hemos presenciado dos pasos de semana santa, que ha pesar de mi falta de creencia religiosa han conseguido conmoverme.

Todo se acaba y rápidamente a llegado el Domingo. 
Elena se quedará con nosotros, pero Fani y Merce tienen que volver a su rutina en Madrid.
La mañana transcurre preparando el equipaje y las bicis para mudarnos de nuevo al camping, pero esta vez escoltado por Fani y su furgo. Comerán con nosotros y se irán para casa.

Esta vez la despedida me resulta mas amarga que dulce, quizá sea por que pasará mas tiempo hasta que la vuelva a ver o quizá sea por que esta vez soy yo el que se queda y no tengo los nervios y la emoción de los inicios de cualquier viaje.

Tarde en el camping un poco tristón. Mañana volveremos al ataque.

Álbum de Fotos

He preparado una sencilla web con algunas de las fotos que vamos haciendo. Están ordenadas por días.
Espero que os gusten.

Día 16 Sanlúcar de Barrameda – Conil de la Frontera


Hemos dormido de vicio. Tenemos dudas entre hacer el desayuno en la fantástica terraza estilo andaluz que tiene la señora Rosario o ir al bar de enfrente donde nos trataron tan bien. Decidimos lo segundo.



Inflamos las ruedas que aun estaban flojas del tramo de ayer y nos despedimos de nuestra casera. Paramos en una gasolinera cercana para lavar las bicis y deshacernos de la peligrosa arenilla de playa en los cambios y la cadena.

Partimos a buen ritmo hacía Puerto de Santa María. Población a la que llegamos rapidamente.
Toda esta zona está plagada de autovías y vemos que nos va a costar bastante encontrar un itinerario sin meternos en una de esas peligrosa vías. Pasamos por casualidad delante de la estación de cercanías que comunica Puerto de Santa María con Cadiz. A Raymon se le ocurre que podíamos coger el cercanías para esquivar el trafico local. Así hacemos y en un rato de tren llegamos a San Fernando.

Es la hora de comer, el tráfico es muy intenso, pero decidimos recorrer un peligroso tramo de autovía que nos llevará hasta Chiclana y desde donde ya por carreteras secundarias nos dirigiremos hasta la Playa de la Barrosa.

Otra vez junto al mar avanzamos eligiendo siempre la opción mas cercana a la costa. Pasamos por Sancti Petri. Atravesamos urbanizaciones de lujo con campos de golf, playas privadas y por hoteles de no se cuantas estrellas. ¡¡Madre mía!! ¡¡Que lujo!!



A lo lejos vemos el faro de cabo Roche al que llegamos por un tramo rodeados de pinos con el mar de fondo.
El faro es un sitio precioso y el día soleado ayuda a realzar las vistas. Ya vemos Conil, preguntamos a un señor que vive junto el faro y nos recomienda un camino que pasa por la Cala del Aceite y después continua por un vertiginoso sendero junto a los rojos acantilados que caen al mar.







Visitamos varios campings de la zona y nos quedamos con el de la Rosaleda. Mas que nada por que tienen como valor añadido wifi gratis y en estos tiempos es un dato relevante.

Mientras debatíamos en el centro de Coníl donde quedarnos y demás. Se nos acercó Antonía. Una señora del pueblo que al vernos decidió ofrecernos un apartamento en el centro. Vamos a verlo para alquilarlo durante los 4 días de semana santa que pasaremos aquí.
Las chicas vienen de Madrid para pasar aquí la festividad y es mucho mejor un apartamento que el camping. Lo apalabramos con ella para el jueves y nos tomamos una cervecita para celebrar que hemos concluido nuestra segunda etapa del viaje. 

Al salir de Madrid nos habíamos marcado unos primeros hitos en el camino. El primero fue llegar a Monesterio para pasas unos días allí y hacer una fiesta con la intención de recabar fondos para la ONG. El segundo hito era llegar a las playas gaditanas en Semana Santa para coincidir con las chicas y donde se incorporaría Elena para viajar unos días con nosotros.

La siguiente fase del viaje comenzará tras las fiestas. El binomio se convertirá en trio y habrá que ajustarnos a ese cambio. Ajuste, que no será complicado pero que si será en parte protagonista de los próximos días.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Día 15. Matalascañas – San Lucar de Barrameda.


La noche ha sido mala. No siempre vamos a triunfar. Hemos dormido bajo las escaleras de un acceso al paseo marítimo. Hacía un viento terrible que agitaba un toldo cercano con un fuerte ruido. 

Nos levantamos a las 7:30 desayunamos unos donuts con batido. Demasiado industrial para mi, pero es lo que tenemos.


Nos metemos en la playa. Raymon ya hizo esta misma ruta en su primer viaje en sentido contrario, y recuerda que al final tuvo que empujar la bici.


Reconozco que al principio pensé que seria imposible hacerlo, la bici va clavada en la arena y es imposible dar pedales, incluso empujarla es un calvario. Perdí un poco la calma, pero me dije. Tranquilo tío, en peores plazas has toreado, así que paciencia. Supongo que es una actitud que se aprende con lo años y los muchos malos ratos que he pasado en la bici y en otras actividades.




Avanzo a 4 km/h. Raymon va por delante unos 500 metros. Ha este ritmo tardaríamos 9 horas en hacer el recorrido, nos pillaría la marea alta. Con esa comida de hoya iba avanzando cuando recordé que las motos del Paris-Dakar apenas llevan aire en los neumáticos para “flotar” mejor sobre la arena de desierto. Desinfle las ruedas de la bici y... ¡Que diferencia!. Podía dar pedales en lugares donde las huellas de Raymon indicaban que el había pasado empujando. Cuando le alcanzo se lo comento. Ahora avanzamos a 10km/h. ¡Mucho mejor!.
La playa cada vez está mas dura y disfrutamos el momentazo. Esto ahora si que mola. La sensación de libertad es plena. A nuestra izquierda las dunas de Doñana y a nuestra derecha el mar. Lástima que el cielo se está cubriendo cada vez mas. Aves de varias especies que no se identificar, algún que otro jabalí son nuestra única compañía.
Cuando queda algo menos de la mitad viento que al principio era una inocente brisa se transforma en un castigador viento de frente que nos lleva clavados en el manillar sin mas escape que dar pedales como locos para poder avanzar.



Ya estamos llegando y vemos a lo lejos la barcaza que nos cruzará el Guadalquivir.
10 euros por barba nos cuesta el paso del río. Tres tipos tripulan la barcaza que espera en el medio del río. Cuando nos ven llegan a la orilla y nos recogen llevándonos a los dos y a nuestras monturas  al otro lado.
Al parece el indice de la marea es de 110, no se que significa exactamente, es algo referente a los metros que sube y baja. Este factor es uno de los responsables que la arena esté mas o menos compactada.

Llueve. Nada mas alcanzar la orilla gaditana comienza una ligera llovizna. 
Solo llevamos 35 km, pero la mala noche, la arena blanda, el condenado viento de frente y ahora la lluvia hace que decidamos que nos quedamos en San Lucar.
Comienza la gincana por la población para buscar habitación. Acabamos en casa de Rosario. Una amable señora que nos alquila una habitación mas que correcta en el centro del pueblo. Está en una casa preciosa con un patio andaluz llenos de macetas con geranios, una fuentecilla, muchos adornos. Cuando sea mayo me construiré uno igual.

Comemos en un bar recomendado por Rosario. Después de una reparadora siesta, vemos que la tarde se ha quedado preciosa y  nos vamos a dar una vuelta por el pueblo y ver la segunda puesta de sol sobre el mar del viaje.






Es lunes santo y esta noche saldrán procesiones. El ambiente, por tanto, es bullicioso. Observamos el gentío un rato y nos vamos a cenar al lugar donde comimos. 

Esta noche cama gigante. Dormiremos bien.

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Día 14 La Palma del Condado – Matalascañas



Teníamos puesto el despertador a las 8 para despertarnos y desayunar antes de que lleguen los dos equipos de fútbol que jugaran a las 9:30. 

Después de recoger y montar los trastos en el bici nos quedamos un rato viendo el partido. Son chavales y a alguno ya se les ven maneras de figuras del balón. 

Antes de partir nos pasamos por la plaza del pueblo. Ayer no me dió tiempo de hacer unas fotillos. Encima es domingo de ramos y presenciamos la entrada de los fieles con las palmas a la iglesia.





Directo a Bollullos Par del Condado. Desde aquí a Almonte la carretera es autovía  y nos metemos por la vía de servicio que está sin asfaltar. Lo tomamos como un entrenamiento para las pistas marroquí que nos esperan.
Llegamos a Almonte, vamos eufóricos. Estamos esperando el momento de ver el mar. Es un hito importante del viaje. Llegar a la costa desde casa con la bici. Es el momento en el que tomas conciencia de la distancia recorrida. 

Muchos coches se dirigen hacia la playa, aunque la carretera tiene un arcén generoso por el que vamos “enchufaos” a casi 30km/h mantenidos. Alguno dirá que no es tan rápido, pero con la aerodinámica que tiene la bici con las alforjas 30 es un velocidad vertiginosa. 

En unos kilómetros llegamos a El Rocío. A mi se me va la hoya y me meto por la primera entrada a la población que veo. Esta entrada nos conduce a la parte trasera del pueblo. No sabía que este pueblo no tiene ni una de sus calles asfaltadas, son todas de arena. No de tierra, si no arena, como la  playa. No entiendo el porque, supongo que es algo por tradición, pero la verdad es que es un coñazo recorrer el pueblo empujando la bici. Poco tardemos en descubrir que la carretera que recorríamos si tiene una entrada principal con la que te das de bruces con la famosa ermita a la que peregrinan cada años miles de personas atravesando el Parque Nacional de Doñana.



Pasamos un rato sorprendidos por el gentío que se ve en la inmediaciones de la ermita. Hay unos danzarines de Sudamérica homenajeando con su danza a la Virgen. Gente paseando en carretas, gente haciendo fotos. Conocimos a un cicloviajero alemán de unos 50 años que está pasando tres semanas de viaje con por la península.



Continuamos hacia Matalascañas hace calor, la carretera es plana y nos ponemos a todo tren hasta llegar a la población costera. 

¡¡Hemos llegado al mar desde Madrid!!

Nos sentamos en el paseo marítimo a contemplar el mar y a las gentes que deambulan, típicas de cualquier paseo marítimo de las costas españolas.

Rodamos un rato por el paseo. Llegamos a la entrada del Parque Nacional de Doñana. Hoy dormiremos en vivac para mañana al amanecer comenzar a recorrer los 34 km de playa que deja la bajamar entra Matalascañas y San Lucar de Barrameda.

El increible atardecer de Matalascañas:






Cenamos en un bar viendo el derbi Real Madrid-Atlético de Madrid. Es curiosa la importancia que le damos en Madrid a un acontecimiento como este y lo anecdótico que resulta cuando estás desconectado del día a día de la capital. 

Dormimos bajo un puente, al estilo vagabundo y mañana a Doñana.

martes, 30 de marzo de 2010

Día 13. La Granada de Rio Tinto – La Palma del Condado


A las 8:30 en pié. El ritual del desayuno. He sufrido un percance previsible. Tostada al Fairy. (Ver entrada).

Una vez tenemos todo preparado, cerramos la casa, devolvemos la llave a la Alcaldesa y carretera y manta.

Nada mas salir del pueblo tenemos el primer repechón del día. 4 km de subida no es lo mejor para calentar, pero el calentón si que nos lo llevamos.


En el alto vemos a nuestra derecha en medio de la sierra Campofrio. Pueblo que pasamos de largo. El pedaleo es alegre pese a que el terreno es exigente.

Un bajadón disrfrutón lleno de curvas. La carretera es muy buena y cientos de motos nos pasan unos 130 km/h mas deprisa que nosotros. Es sorprendente lo que ha conseguido el ser humano con la tecnología.
Cruzamos el embalse de Gossán. Sospecho que se trata de una antigua mina a cielo abierto rellena de agua para conseguir un impacto mas positivo en el paisaje. Le preguntaré a mi amiga Carmen, experta en el tema minero.

Un poco mas adelante llegamos a La Dehesa. Es un lugar sobrecogedor, la actividad minera ha creado un paisaje desolado, con unos colores parecidos a los que tengo en mi imaginación del planeta Marte.








  Con grandes extructuras metalicas que en mi ignorancia supongo son necesarias para la extracción del mineral. Es el precio que tenemos que pagar por el desarrollo. Todos queremos coches nuevos, vigas resistentes en nuestras casas, pero no pensamos de donde se extrae el mineral
necesario. En Riotinto se produce hierro, cobre, plata, oro, manganeso y sulfuros desde la época de los Romanos. No quiero ni pensar en las explotaciones mineras de países sin cultura ecológica y con un vago respeto por los derechos humanos, como deben de ser las explotaciones.

Pasamos Riotinto, un pueblo luminoso muy distinto a su oxidado entorno.  La circulación se complica. Muchas motos y coches con gente que se mueve para disfrutar de el primer sábado primaveral. Llegamos a Zalamea por la carretera nacional en la que los coches nos vuelven un poco locos. Compramos algo para comer y tras zamparnos unos higos secos y chocolate nos liamos con el último tramo de carretera nacional hasta desviarnos por la HU-5104. ¡¡Uff!! ¡¡Que diferencia!! Esta carretera si que mola. Sube un poquito, baja otro poco. Un buen rodar y los kilómetros van cayendo con relativa tranquilidad.
Esta carretera no sale en las guias ni en los mapas que llevamos como de interés, sin embargo es una de las mejores que hemos recorrido en los casi 700 kms que llevamos desde que salimos de casa. Cruzamos el sorprendente Rio Tinto. Es rojo.

 ¡Un río rojo! Creo que la causa de su color es por la cantidad de oxido de hierro disuelto en sus aguas. Corregidme si no es cierto.
Ahora toca separarse del cauce subiendo hasta el desvío de Berrocal. Ha sido una rampa realmente dura de esas en las que dices. ¿Qué coño llevaré en las alforjas?
La carretera ahora sube bastante, pero al tran tran vamos cogiendo altura. Ni un coche, moto o persona nos encontramos. Fantástico pedalear por estas sierras de Huelva. 

Llegamos al embalse de Corumbel Bajo en donde comemos. El paisaje tiene mas parecido a Asturias que al estereotipo de tierra seca que se tiene de Andalucía. Es posible que la cosa cambie en el estio.



Solo nos quedan 10km para llegar a La Palma del Condado. Kilómetros que recorremos entre campos de cereal hasta llegar al pueblo.

Entrando al pueblo empezamos a ver mucha “gente guapa”. Alguna chavala casi provoca que tengamos un accidente. Cada vez mas gente arregladísima y perfumada. Nosotros también vamos perfumados, pero no precisamente para ir a la boda a la que va medio pueblo. 

Le contamos a una patrulla de Policía Local nuestro viaje y si tienen algún sitio donde pasar la noche. Nos llevan al polideportivo local donde Juan, el encargado de las instalaciones, nos ofrece un vestuario de lujo con agua caliente y la sala de Taekwondo que tiene el suelo cubierto de tatami en donde le damos unos buenos mamporros al saco de boxeo que cuelga en la sala.





Hoy dormiremos bien. Hemos recorrido 80 kms y con varios subidones en el recorrido.

Día 12 Monesterio – La Granada de Río Tinto


Nos hemos levantado sin despertador. Se nota el chaparrón de copitas de anoche. A las 11 mas o menos Raymon salta de la cama a la ducha. Yo remoloneo un poco mas. Desayunamos nuestro ya casi tradicional pan con aceite y ajito.

Ya de vuelta con el proceso de colocación de todos los bultos en la bici.

Despedida, como siempre agridulce. Cada uno tiene su técnica para que estos momentos sean menos solemnes. Yo desde hace años adopto una que creo que me hace resultar un poco frío. Lo revisaré para no dejar mala impresión. Ana ha sido un verdadero placer. MUCHAS GRACIAS.

Visitamos a Flo en el banco y tres cuartos de lo mismo. Me ha encantado conoceros y seguro que nos veremos pronto.

Son casi las dos de la tarde, el día es totalmente distinto al de ayer. Hace un poco de fresco, pero también hace un solecillo reconfortante.
Rodamos por la obsoleta nacional. Ha sido desahuciada por la autovía que transcurre paralela. Desahuciada para el tráfico ordinario, pero para la bici se ha convertido en la mejor alternativa.

En menos de lo que esperábamos llegamos a Santa Olalla del Cala. Población en la que dejamos la nacional y cogemos una comarcal que nos llevara a Zufre.
Vamos muy bien de ánimo la resaca apenas se nota pero la carretera atraviesa la sierra de la Corbera y eso nos obliga a pedalear duro.

En la entrada de Zufre nos zampamos el último regalo culinario de Monesterio,  UMMM!! Que rico!!!.
La resaquilla se nota y nos quedamos semi-dormidos sentados en un banco después de la merienda.

Decidimos continuar hasta La Granada de Río Tinto. Haremos por tanto unos 50 km, que para esta tarde está “mu” bién.

El pueblo es pequeñito, pero muy chulo. No tiene no Policía Local ni Guardia Civil. Nos dicen donde localizar a la alcaldesa y allá que vamos.

Roció, la alcaldesa, al escuchar nuestra petición pone cara de asombro. La hemos abordado en su propia casa mientras buscaba un conejito que se le había escapado. Tarda unos minutos en recomponerse pero luego nos acompaña hasta una casa que el ayuntamiento alquila, pero que ahora está vacía. Es mucho mas de lo que necesitamos y aun así Rocío se preocupa por que no tengamos suficiente gas para ducharnos.

Os imagináis a Gallardón, Alcalde de Madrid, o al de Marbella, Seseña, etc, etc. en este papel. Ya, ya se que hago un poco de demagogia, pero joder, hay tanta diferencia que me indigna. Vamos a dejarlo, que me caliento y no es el momento de ponerme a rajar de la clase política de este país, por suerte no son todos iguales, aunque en la locura de Madrid es difícil verlo.

Ducha rápida para economizar gas. Ratito de lectura y escritura. Cena a base de sopa y verduras y a la cama en los sacos de dormir, pero sobre colchón.

Tenía un poco de miedo al día de hoy. No sabía si las piernas iban a acusar el paso brusco a la inactividad de estos días. Todo lo contrario. Muy buenas sensaciones.