Día 40 Azilal
Al despertarme me planteo si dar la vuelta sin alforjas y no es la cabeza la que me responde. Son mis piernas. No están demasiado cargadas, creí que las tendría peor, pero me han dicho que prefieren descansar. Así que las hago caso. Hoy me quedaré por aquí. Sin bici y sin prisas.
Salvo un par de cosillas el día no tiene mucho que comentar. Por la mañana desayuno pausado de mas de una hora de charla con Mirella que al final no se ha ido. Lo hará mañana y hoy saldrá con la bici por la zona. Luego un rato al ciber, un rato al hotel a visitar al “señor roca”, un paseo por el pueblo, un te a la menta, otra vez al ciber que sigue sin funcionar bien. Vamos que sin hacer nada en concreto el día va pasando.
Me subo a la azotea del hotel y “robo” varias fotos de los pintorescos transeúntes.
Ya me entra el hambre y ceno en un sitio viendo un partido del atlético de Madrid. ¿Será posible que me esté aficionando al fútbol?. Este cambio no lo pensaba adquirir en este viaje.
De vuelta al hotel me reencuentro con mi compañera de habitación que tiene todo recogido y listo. Mañana a las 4:30 de la mañana sale su autobús a Casablanca. ¡Que madrugón!
sábado, 24 de abril de 2010
Día 39 Beni Mellal – Azilal
Día 39 Beni Mellal – Azilal
He tratado de levantarme pronto, pero no ha sido posible. He perreado en la cama.
El momentazo del desayuno también ha sido fantástico. En una esquina veo un gentío y olía que alimenta. Me acerco y observo un local a tope. Me recordó a la pastelería la Menorquina que está en la esquina de la Puerta del Sol de Madrid. Se trata de un proceso que comienza con la petición de una torta a una chica que las hace delante tuya, con la torta quemando se la das a otra chica que te la rellena de nocilla, miel, mermelada... y otra te da el café. Todo ese movimiento es continuo. Me como mi torta con mi café. Soy consciente de que soy un extraterrestre en este sitio y me siento observado, pero la torta estaba de buena.
La tripa llena, dos plátanos, una naranja y fruto secos en la alforja. Inicio el recorrido. Carretera plana al comienzo. Llaneo que dura 20 km hasta llegar a Afourer. Allí comienza una impresionante ascensión que me transportará de los 450m de altura hasta los 1600m en cuestión de 10km. ¡Madre mía!, ¡que rampas!. Me lo tomo con paciencia, mucho ánimo y el desarrollo corto para no sobrecargar en exceso las piernas.
Al tran tran gano altura con rapidez. Hace calor y estoy sudando un montón, espero llevar agua suficiente. Cuando llevo una hora de ascensión me tomo los dos plátanos y sigo con mi ritmillo lento pero constante.
Los camiones tardan un montón en pasarme. Yo subo a 6km/h y ellos no deben pasar a mas de 20km/h así que desde que le oigo hasta que se aleja con su pestoso humo pasa un rato atronador e interminable.
Sigo con la mirada a los coches serpenteando en la ladera y veo por donde tendré que pasar yo con mi bicicleta cargada como una mula. Me parece un poco irreal el recorrido de la carretera. Si los camiones han pasado y también podré.
Por fin ya veo la luz. Voy bien de físico, pero empezaba a estar hasta las pelotas.
Ahora toca un descenso igual de sinuoso pero por la otra cara de la montaña. Decido que cuando llegue a Bin el Ouidane daré por concluida la jornada de hoy y dejaré para mañana los 1000 metros de desnivel que me separan de Azilal. Ya llevo 60km, 1200 metros de desnivel positivo y son las 17:00.
¡Sorpresa!. Lo que yo pensaba que sería un pueblo junto un lago fantástico resulta que no es mas que unas tiendecitas y un café junto al muro de la presa y un destacamento militar que supongo protege la presa.
No estoy muy petado, pero es tarde. Decido comer algo con una coca cola y vuelvo a la segunda parte de la jornada. Esta vez parto de los 900m hasta llegar a los 1600. Es algo mas tendido que la otra subida, pero las piernas con 65km en lo alto ya empiezan a flojear. Llego arriba a casi a las 20:00. Hace frío y voy cansado. Quedan 11km de rompepiernas hasta Azilal.
Ya en el pueblo pregunto en tres hoteles y están todo completos. ¡No me jodas!. Cuando me encaminaba hacia el cuarto hotel alguien me saluda.
¡Es Mirella!.
Está sola en una habitación doble y me propone compartirla. Acepto gustoso.
Después de estirar y de ducharme nos vamos a cenar. Charlamos sobre el incidente y de sus motivos por los que se fue. Motivos que veo lógicos y coherentes.
Ella mañana ya tiene previsto volver en autobús aunque me propone dar mañana una vuelta sin alforjas. De momento he tenido hoy bici para aburrir. A ver como asimilo el descanso esta noche y mañana ya veremos.
De vuelta en el hotel charlamos de mil cosas y de ninguna hasta que se me cerraban los ojos. Mañana mas. Quizá me lo tome de descanso total.
Día 38 Kasba Tadla – Beni Mellal
Día 38 Kasba Tadla – Beni Mellal
He dormido mal. La cama una mierda y unos mosquitos me han hecho la puñeta. Saturado de la habitación cutre recojo rápido y me voy a buscar algo para desayunar.
Este es uno de los mejores momentos del día. No tengo prisa por partir por que hoy solo quiero recorrer los 30 km que me separan de Beni Mellal. Así que me siento con el desayuno en un café y me paso mas de una hora observando el gentío en su devenir mañanero. Es una afición que tengo desde hace tiempo. Me gusta observar a la gente e imaginar que hacen a donde van y como son sus vidas. Es algo muy divertido. ¿Verdad Fani?.
Este es uno de los mejores momentos del día. No tengo prisa por partir por que hoy solo quiero recorrer los 30 km que me separan de Beni Mellal. Así que me siento con el desayuno en un café y me paso mas de una hora observando el gentío en su devenir mañanero. Es una afición que tengo desde hace tiempo. Me gusta observar a la gente e imaginar que hacen a donde van y como son sus vidas. Es algo muy divertido. ¿Verdad Fani?.
La carretera es una continuación de la que llevaba ayer y por tanto recorro los 30 km planos en una hora y media. Con sus paradas para hacer fotos de la gente y de los paisajes.
Ya en Beni Mellal me pongo a dar vueltas por el pueblo. Es grande. Debe de ser un día festivo por que todo el mundo ha colgado una bandera de marruecos de los balcones y hay banderolas a lo largo de las calles. Es también día de mercado y la verdad es que todo es un poco caótico. Dudo si seguir o no, pero en un reloj veo 37ºC y digo que por hoy ya está bien. Busco un hotel con wifi y me paso la tarde trasteando en internet.
Me he puesto una radio española para ver que tal está mi país. Siguen como siempre, con el caso Gurtel, el juez Garzón y los rollos de los políticos de siempre. Es curioso lo superficial que me resulta estando aquí y la importancía que le doy cuando estoy en casa. Creo que eso será uno de los cambios que experimentaré en mi personalidad a la vuelta del viaje.
Me he conectado con Fani por Skype. El netbook que llevo tiene cámara y me ha podido ver. Yo a ella no. Lástima. Pasamos mas de una hora charlando. Le cuento mis dudas sobre que plan trazar. Aun no lo tengo claro. Sigo con mi idea de tirar hacia Marrakech. Aunque mañana me desviaré de la carretera principal para ir hacia Azilal. Al parecer es un sitio con ambiente montañero. Ya veremos.
Me voy a cenar a un garito donde están poniendo el partido del Barça en la champion. Normalmente paso de estos eventos, pero aquí la cosa tiene otro cariz. El ambiente en el bar es la leche y la emoción con la que ven los partidos es contagiosa.
Después del partido y la cena me voy a dormir.
Ha sido un día tranquilo en lo deportivo. Muy relajado y tranquilo en lo mental. He estado a gusto con mi soledad.
Marrakech es le plazo que me he puesto para decidir. Como otras veces en mi vida me he puesto ese tope para decidir. Si en ese periodo no me surge la inspiración o las ganas empezaré a volver hacia casa, quizá tramos a pedales y tramos en autobús.
Día 37 Khenifra – Kasba Tadla
Día 37 Khenifra – Kasba Tadla
Me despierto sin prisa y recojo tranquilamente. Salgo con los bártulos y me voy a desayunar a una pastelería que vi anoche con muy buena pinta. Solo hay mujeres. Me miran extrañadas. Hasta tal punto que dudo si será un local solo para féminas.
He decidido que voy a tirar por la carretera principal hacia Kasba Tadla. En la guía y en el mapa figuran como carretera bonita. Resulta tener mucha vida. Infinidad de personas en sus margenes se desplazan de acá para allá en sus burros, sus bicicletas, sus carromatos.
Llevo el teleobjetivo "enchufao" a la cámara y me entretengo en hacer fotos. Algo que no había hecho bien desde que salimos de Madrid. En ocasiones espero varios minutos hasta que un motivo se coloca en el punto que quiero para disparar y esa espera acompañado es mas difícil.
A pesar de que hace calor y de que la carretera es un continuo sube y baja, disfruto un montón. Una parada a la sombra para tomar una coca cola y afronto la ligera subida que una vez superada el resto del recorrido será de bajada.
Todo el tiempo se ven a lo lejos gente cultivando y trabajando la tierra. A mi izquierda, en un segundo plano tengo las montañas del atlas que poco a poco voy bajando y a mi derecha, se empiezan a abrir enormes extensiones de campos que al principio son lomas y lomas y después se convierte en una llanura infinita del estilo a la Mancha española, pero de regadío.
Llego a Ech Cheikh un pueblecito muy concurrido y donde me tomo mi segundo refrigerio del día un té. Se sienta a mi lado una especie de Dani deVito al estilo marroquí que me cuenta como es la carretera hasta Beni Mellal. Da muchas voces y confunde el idioma español con italiano, imaginad el caos.
Me quedan los 30 km en bajada y llanos para llegar a Kasba Tadla.
Me sorprendo que después de 70 km pueda mantener en el llano una velocidad de 28, 30 km/h sin fatigarme ni notar síntomas de sobre esfuerzo. Ya casi llevo 2000 km y se nota en el estado de forma.
En Kasba Tadla no hay mucho donde elegir. Hoteles caros y un par de tugurios. Me meto en el mejor de los tugurios. El hotel Allies. Es un hotel cochambroso sin duchas ni baños europeos, pero es que el otro era aun peor.
La cena si me sale bien. Ceno una especia de albóndigas de cordero muy especiadas,
patatas fritas, ensalada y arroz con mucho pan.
Me vuelvo al hotel a descansar. Ha sido mi primer día completo solo por el momento muy positivo. Sigo con las dudas de hacia donde tirar. Ideas de las mas variadas surgen en mi cabeza y la verdad es que salvo el llegar a Marrakech el resto es incógnita.
Día 36 Ain Leuh – Khenifra
Día 36 Ain Leuh – Khenifra
He dormido de vicio. Recogemos sin prisa y bajamos a desayunar. El desayuno ya casi es una tradición. Café con leche y pan tostado o bien con miel o huevos o mantequilla. Muy rico en todas sus variantes.
Ya sobre la bici, comenzamos la jornada. Los primeros km serán coincidentes, así que los tres rodamos juntos. No me ha quedado muy claro el destino para hoy de Raymon y Elena, pero el mio es Khenifra y está muy lejos. En las primeras rampas me adelanto, si quiero llegar de día tengo que apretar un poco el ritmo. Les espero bajo un espectacular cedro y me despido de ellos. Repaso un poco mis motivos de la separación y nos despedimos Raymon y yo con un fuerte y emotivo abrazo. Han sido unos días inolvidables y mágicos, pero creo que toca pasar página.
Entre la emoción, la pena y los nervios de la despedida le meto un arreón a la bici e inconscientemente me pongo a todo lo que doy durante 4 o 5 km. Voy triste, confuso, tengo que trazar un nuevo plan. No me apetece ir a Dakar, tampoco quiero volver ya a Madrid. Muchas ideas se me cruzan en la cabeza, ninguna clara. Solo se que las decisiones no se pueden tomar ahora. De momento mi destino es Khenifra y aun está muy lejos. El día está frío y amenaza lluvia.
Ya mas relajado comienzo a disfrutar de la nueva sensación. El paraje es grandioso, estoy metido en las estribaciones del Medio Atlas y rodeado de enormes cedros centenarios. La carretera es buena, solitaria y empinada. La voy recorriendo ligero, sin prisa, paro a hacer fotos, comer, mas fotos. Eso si, el pedaleo es mas intenso que cuando íbamos los tres. Estos tramos los disfruto mucho. Ya estoy mas relajado.
En una rampa en la que subía a 8 km/h aparecen unos niños de unos 10 años como todos los niños que me encuentro en el camino me piden un bolígrafo, un bombón, un euro. Les digo que no y uno de ellos se agarra a la bolsa de manilla y casi me tira. Le doy un manotazo para que suelte la bolsa y se pone a chillar. Aprieto un poco la pedalada y comienza a caerme una lluvia de pedruscos que me pasan rozando la cabeza con una fuerza sorprendente. Los cabrones corren detrás de mi lanzando piedras, hasta que una me pega en todo el omóplato y otra en los riñones. Me dan ganas de pararme y de inflarlos a palos, pero continuo subiendo el rampón a todo lo que doy apretando los dientes por el dolor y el esfuerzo. Ellos, ya mas lejos siguen lanzando piedras.
Me da asco, quien o que coño les ha metido en la cabeza a estos niños que los extranjeros somos una caja que va repartiendo euros. Sospecho que los niños no pedirían nada si supieran que no hay nada. Pero seguro que algún capullo va por esos montes y aldeas dando euros y caramelos a los niños como si eso les hiciera mas felices o y lo único que generan es esta especie de frustración y de rabia al extranjero que no da nada.
No me veo la espalda, pero no parece serio, así que continuo mi pedaleo en un continuo sube y baja que poco a poco me acerca a mi destino. Hace un frío de pelotas que me impide disfrutar del todo del bajadón hacia Khenifra.
No me veo la espalda, pero no parece serio, así que continuo mi pedaleo en un continuo sube y baja que poco a poco me acerca a mi destino. Hace un frío de pelotas que me impide disfrutar del todo del bajadón hacia Khenifra.
Un enorme abrazo a un enorme arbol
Entro en la población en busca de hoteles y en seguida veo uno con buena pinta. El ir solo encarece en un euro por noche la habitación, pero que le vamos a hacer. Ducha tremenda, paseo por el pueblo en busca de cena. Mientras ceno veo el partido en la tele y a dormir que estoy un poco machacao.
Día 35 Azrou – Ain Leuh
Día 35 Azrou – Ain Leuh
Nos hemos levantado con sensación de obligación. Ayer nos acostamos tarde y la verdad es que tengo ganas de perrear un poco. Pero hemos quedado con la nueva incorporación. Así que a las 8:30 en pié.
Desayunamos un buen bocata de huevos revueltos con café. Al salir del hotel con la bici, ya está Mirella esperando. Hacemos una pequeña puesta en común. Tiene otra opinión diferente a la de anoche. Ha debido reflexionar esta noche y ahora es mas tajante en sus condiciones. Lo veo normal, por que nosotros no tenemos prisa, pero ella tiene que estar de vuelta en casa el día 21. Decidimos hacer hoy la etapa hasta Khenifra y ver que tal nos llevamos.
Llueve un poco y hace frío, pero comenzamos a pedalear. Nada mas salir del pueblo Mirella se pone a toda leche y en menos de 2 km la hemos perdido. ¿Esperará en Ain Leuh?. Yo opino que ha visto la situación y ha salido escopeteada para no decir adiós.
La lluvia se intensifica y nos guarecemos bajo una casa al borde del camino. El plan de Raymon ya no es ir hasta Khenifra, es hacer los 30 km hasta Ain Leuh y si no está Mirella quedarse en el pueblo.
Yo llevaba varios días (desde Fez) pensando en abandonar el proyecto y continuar solo alguna semana mas. Aplacé la decisión a la espera del encuentro con esta persona, pero ahora que los viajes de ella y de nosotros a priori parecen incompatibles no tengo ya por que esperar mas.
Llegamos a Ain Leuh, es tarde y llueve. Mirella no está. Y tomando un café les comento que tengo la intención de continuar solo. Hoy me quedaré con ellos en el hotel, pero mañana saldré hacia Khenifra solo.
Les parece bien mi decisión y pasamos la tarde de descanso, charlando comiendo, escribiendo... Lo normal.
Mañana Raymon y su chica continuarán hacia una parte del Atlas que ya conozco de otro viaje y que no me apetece volver a visitar. Yo tiraré hacia Marrakech por la vertiente norte de esta inmensa cordillera que me parece mas interesante.
martes, 20 de abril de 2010
Día 34 Fes – Azrou
Día 34 Fes – Azrou
Nos hemos levantado con el despertador. Queremos llegar a Azrou donde nos espera Mirella. La distancia a recorrer hoy supera los 90km.
Para coger la carretera de Azrou tenemos que cruzar toda la ciudad nueva. Es una ciudad del estilo europeo, pero llena de marroquíes con su peculiar estilo de conducir. Lo que suponíamos un mero trámite nos cuesta mas de una hora. Nos tomamos un café con bollos en una terraza como las de la gran vía madrileña, sacamos dinero y a pelear con el pestoso tráfico hasta que nos alejamos unos km de Fes.
La carretera es un falso llano que poco a poco va ascendiendo y nos va internando el monte. Un par de paradas para poner en orden las vejigas y los intestinos y seguimos subiendo.
El caluroso y soleado día que teníamos a la salida de Fes se ha tornado en frío y lluvioso. Nos cae un aguacero tremendo, pero por suerte minutos antes hemos llegado a Imouzzer Kandar a 1300m de altura y nos hemos parado a tomar un té con frutos secos.
Esperamos a que escampe. Aunque esto pone en peligro el plan de llegar hoy a Azrou. Nos quedan aun 50kms.
La carretera sigue subiendo, poco a poco nos plantamos en los 1800m. Hace un frío de pelotas. Y el sol está ya muy bajo en el horizonte.
Por fin llegamos a Ifrane. Es increíble. Es como si nos hubieran teletrasportado a el valle de Aran en el pirineo. Tejados de pico. Aspecto alpino... Todo muy limpio y ordenado. Esta población es uno de los destinos de la jet set marroquí cuando quieren practicar deportes de invierno en la estación de esquí cercana.
Ya sin sol recorremos los 17 km hasta Azrou a todo trapo. Menos mal que es cuesta abajo. Entramos en el pueblo a 60 km/h tiritando a lo bestia. Llegamos por fin a la plaza de Mohamed punto de encuentro de nuestra cita.
Cenamos con Mirella para conocernos mejor. Mañana comenzará otra etapa de nuestro viaje.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)